Por Daniel Chevriau
Samaria: El desafío de la Iglesia Misionera
Hechos 1:8
…pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra
El Señor delegó una labor a sus discípulos hasta que llegara el Reino… ¿Cómo podía llevarse a cabo esta tarea?... Hechos 1:8 nos muestra la clave:
1) El PODER – pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo
El Poder que El Señor les daba para realizar el ministerio encomendado tenía algunas características especiales:
2) El PERSONAL – y me seréis testigos
La misión encomendada debía llevarse a cabo por los discípulos. En un sentido ningún creyente en la actualidad es un testigo porque como vemos en Hch.1:21-22 tenían que reunir dos características: (a) Haber estado con El Señor desde el bautismo de Juan (b) Haber estado presente en su Ascensión. De todas maneras un creyente puede ser testigo de la Obra del Señor en su propia vida (Ef.2:1-9)
La palabra testigo significa: uno que va a morir como un mártir por sus convicciones. Este era el riesgo que corrían los primeros cristianos
3) El PROGRAMA – en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra
El Programa de Dios es de alcance mundial, pues comienza en Jerusalén (Hch-1-7), continua por Judea y Samaria (Hch.8-12) y se proyecta hasta lo último de la tierra (Hch.13-28)
Este Programa es el bosquejo básico del Libro de Los Hechos… después de la introducción a Teofilo se establece el inicio de este proceso:
Al final del libro encontramos que:
En un sentido este Programa tiene dos facetas:
a) Progresión Geográfica
o Donde estoy – Jerusalén y Judea
o La Zona aledaña – Samaria
o La Zona lejana – hasta lo último de la tierra
b) Proyección Social
o Judíos – Jerusalén y Judea
o Samaritanos – Samaria
o Gentiles – hasta lo último de la tierra
Es importante comprender que significaba Samaria para los creyentes de Jerusalén y lo que implicó para ellos llevar el evangelio a ese lugar:
Samaria y los Samaritanos:
Capital del reino de Israel entre 870–721 a.C. y, después, centro administrativo de las potencias extranjeras que una tras otra dominaron la región. Más tarde el nombre de la ciudad fue dado también a toda la región central de Palestina al oeste del Jordán entre Judea al sur y Galilea al norte.
Samaria estaba sobre un monte situado 70 km al norte de Jerusalén y 45 al este del Mediterráneo, en el camino principal entre Jerusalén y el valle de Jezreel. La región se extiende aproximadamente 60 km de norte a sur y 50 km del este al oeste, desde la orilla meridional del valle de Jezreel hasta una línea entre Jericó por el Jordán y Ajalón en el llano marítimo
Después de la caída de Samaria, y según los archivos de los asirios, Sargón rey de Asiria llevó cautivos a 27.290 israelitas y repobló la ciudad con gente de otros países que había conquistado. Samaria se convirtió entonces en el centro administrativo de una provincia del Imperio Asirio.
Después de la caída del Imperio Asirio, se restableció la organización provincial y se colocó a Samaria como centro. Otras potencias extranjeras se apoderaron de la región: los caldeos, los persas, los macedonios, los ptolomeos y los seleúcidas. El rey macabeo Juan Hircano, después de haberla sitiado por más de un año, la tomó en 107 a.C. y al entrar la destruyó casi por completo.
Con el avance de los romanos, Samaria cayó bajo el poder de estos (63 a.C.) y el emperador romano, Augusto, dio la ciudad a Herodes el Grande. Este empezó inmediatamente un gran programa de construcción y la llamó Sebaste, equivalente griego de la palabra latina «augusto». Herodes mandó construir un templo dedicado al César Augusto, una plaza al estilo romano y un estadio. Esta fue la Samaria del tiempo de Jesús.
Durante la rebelión judía (66–70 d.C.), los rebeldes tomaron Sebaste y la quemaron. La ciudad quedó abandonada hasta que el emperador Severo la reedificó a fines del siglo II. Durante este período, Samaria gozó de su última época de prosperidad. Reedificaron el templo, el estadio y la plaza, y construyeron un teatro al aire libre. Son estas ruinas las que el turista ve hoy día.
Fue solo después de que Omri edificó la ciudad de Samaria que la región se conoció por este nombre. Como provincia asiria se llamó Samerena. Samaria ha sido el centro de la secta religiosa de los Samaritanos que ha perdurado desde el cisma en los días de Esdras y Nehemías hasta hoy.
Al parecer, Jesús y sus discípulos seguían la costumbre judía de no pasar por Samaria. No obstante, según el Evangelio de Juan, por lo menos una vez atravesaron la región (Jn 4.4ss).
Después de la resurrección de Jesucristo, los discípulos obedecieron el mandamiento que dio de ser testigos en Samaria. La predicación de Felipe, Pedro y Juan dio por resultado la fundación de iglesias en la región (Hch 8.1–25; 9.31; 15.3).
Los habitantes de Samaria o Samaritanos, son raza mixta que resultó de la fusión del remanente israelita con los gentiles que los asirios llevaron a la región después de la caída de Israel (722 a.C.). Hoy se refiere a la pequeña comunidad religiosa que vive en la misma región.
La historia de los samaritanos no se conoce en su totalidad. Hay pocas referencias históricas a ellos y su propia literatura es de fecha reciente.
Según el punto de vista judío, los samaritanos son descendientes de los gentiles que los asirios llevaron a Israel después de la conquista y la deportación de los israelitas (2 R 17–18). Su religión es sincretista, como lo indica 2 R 17.32, 33 donde se mezclan tradiciones cananeas con la religión hebrea.
Según el punto de vista samaritano, ellos son los verdaderos descendientes de los israelitas. No todos los israelitas fueron llevados cautivos, y muchos de los que fueron al cautiverio pudieron regresar.
La verdad probablemente está entre estos dos puntos de vista. Según los archivos de los asirios, Sargón llevó cautivos solo a 27.290 israelitas. Evidentemente muchos quedaron en su tierra. Y también hay que recordar que la influencia de las religiones extranjeras era mucho más fuerte en Israel que en Judá. Es, pues, posible considerar la relación entre los judíos y los samaritanos como una continuación de la antigua hostilidad entre la fe pura de Judá y la diluida fe de Israel. Esta hostilidad llegó a su punto culminante cuando los samaritanos edificaron un templo rival en la cumbre del monte Gerizim, probablemente a finales del siglo IV a.C. El rey Macabeo Juan Hircano destruyó este templo, pero los samaritanos continuaron venerando su monte sagrado y celebrando en él sus cultos. En el tiempo de Jesús, el ser samaritano era motivo de amargo desprecio (Jn 8.48), y los judíos trataban de evitar todo contacto con ellos (Jn 4.9). Jesús, sin embargo, varias veces puso como ejemplo a un samaritano para mostrar que ante Dios no hay acepción de personas (Lc 10.33–37; Jn 4).
Los romanos, incluso bajo los emperadores cristianos, persiguieron a los samaritanos hasta el 636 d.C., cuando el pueblo cayó bajo el poder de los musulmanes. Hoy día existen dos pequeños grupos de samaritanos, uno en la ciudad de Nablus (antigua Siquem), cerca del monte Gerizim, y otro cerca de Tel Aviv.
Los cinco puntos cardinales de la fe samaritana son:
1. La fe en Jehová como el único Dios.
2. La creencia que Moisés es el apóstol supremo de Dios.
3. La convicción de que la Torá es el único libro sagrado.
4. El reconocimiento del monte Gerizim como el lugar que Dios escogió.
5. La esperanza de que habrá un día de recompensa y de castigo.
Junto con el tema del día final está la idea de un restaurador quien en aquel tiempo aparecerá para anunciar la nueva era. No será Mesías en el sentido judío, sino más bien será el profeta de Dt 18.18 que los judíos identificaban con Elías. Él convertirá el mundo a la fe verdadera.
Los samaritanos son una comunidad religiosa gobernada por un sumo sacerdote. Observan la Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura, el Pentecostés y la Fiesta de los Tabernáculos. En la cumbre del Gerizim matan el cordero pascual en vísperas de la Pascua y lo comen según las leyes de la Torá. Cumplen escrupulosamente con las leyes tocantes al sábado. El día más sagrado del año es el Día de la Expiación en que todo samaritano tiene que observar un ayuno total.
Pasajes donde se menciona a los samaritanos:
Es evidente una progresión en la relación entre el Señor y los samaritanos, la cual está relacionada con su Plan para la Humanidad… pasar de un contexto judaico hacia una visión mundial de la Obra debía ser a través de pasos muy bien establecidos por causa de las luchas y prejuicios culturales de los judíos
Concretamente podemos decir que el Plan del Señor tiene que ver con:
Los samaritanos se encontraban dentro de esta última categoría… geográficamente eran accesibles, pero culturalmente no era sencillo para aquellos creyentes llegar hasta Samaria para llevar el Evangelio…
Antecedentes para tener en cuenta:
Llegar con el Evangelio a Samaria para la Iglesia de Jerusalén significó:
1) Dar un PASO
Ellos estaban condicionados por cuestiones culturales por un lado y por beneficios estructurales por el otro… es decir necesitaron:
o Salir de la COMODIDAD
o Salir de lo CONOCIDO
o Salir de la COSTUMBRE
Los creyentes en Jerusalén vivieron con dos situaciones extremas:
La Persecución era constante pero mayormente di rigida hacia el liderazgo. El cristianismo en esta etapa fundacional y especialmente en Jerusalén tenía la tendencia de transformarse en una secta más del judaísmo. El Progreso se evidenciaba en la cantidad importante de adherentes y los vínculos estrechos que se establecían entre los miembros… es decir… ¡No era atractivo salir de Jerusalén para llevar el Evangelio a otra gente!
Gene Getz define al institucionalismo como uno de los males de la Iglesia y que se manifiesta cuando la Iglesia está más interesada en sostener a la institución que la razón de ser de la institución…
El Señor les había dicho: en toda Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra… ellos solo estaban alcanzando Jerusalén
Como ellos no dieron el paso, el medio fue la persecución… en un sentido Pablo fue responsable del Primer Movimiento Misionero de la Iglesia siendo aún un incredulo y perseguidor…
2) Dejar un PREJUICIO
Sabemos que la mujer samaritana dijo al Señor: Porque los judíos y samaritanos no se tratan entre sí…
Esta era una realidad que tiene que haber pegado muy fuerte en aquel grupo de judíos prejuiciosos… un ejemplo lo encontramos en el mismo Pedro cuando tuvo que llevar el evangelio a Cornelio…
o Entonces Pedro dijo: Señor no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás… Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo. (Hechos 10:1-28)
o Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión, diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos y has comido con ellos? (Hechos 11:2-3)
Un prejuicio es aprensión o recelo… es una manera de elaborar una estrategia para prevenirse de peligros desconocidos… por ese motivo para dejar un prejuicio hay que preguntarse:
Es decir:
3) Determinar una PLATAFORMA
Recordemos que:
Es interesante el relato de lo sucedido en Samaria en Hechos Capítulo 8:
Básicamente podemos decir que el verdadero movimiento misionero comenzó en Samaria una vez que Dieron un Paso y Dejaron un Prejuicio… ¿Cómo sucedió?
Se necesitaron la conjunción de dos elementos que generaron un tercero fundamental en la Obra de Dios…
Estas dos cosas resultaron en…
Conclusiones:
Samaria es el desafío de la Iglesia que quiere dar el paso de ser nominal a verdaderamente misionera… puede implicar un asunto geográfico o cultural pero sea cual sea es la hora de preguntarse:
